Recuerdo las palabras de mi padre como si hubieran sido ayer. "No importa que decidas ser cuando crezcas, puedes ser médico, maestra e incluso peluquera. Lo realmente importante es que siempre lo hagas con amor y que en el área que te desempeñes, seas la mejor. La mejor doctora, la mejor maestra o la mejor peluquera".
El secreto de la riqueza, es poder ver la importancia en las cosas pequeñas. No hay que afanarse por obtener un doctorado en abogacía, por ejemplo. Aunque con eso no quiero decir que la superación diaria no sea importante, claro que lo es y más aún la superación educativa, ya que el mundo se vuelve cada día más exigente en el ambito laboral. Lo que quiero decir es que debemos enseñar a nuestros hijos el verdadero valor de las cosas, no importando lo que hagan, siempre hay que apoyarlos y recordarles que cuando lo hagan con amor... están condenados al éxito. ¡Apoyémoslos siempre en sus sueños! démosles alas y enseñemoles a volar alto, recordando siempre que nunca deben olvidar el lugar de donde zarparon, porque esa humildad los puede llevar aún más lejos el día de mañana.
